Las enfermedades isquémicas del corazón fueron la principal causa de muerte en Ecuador en 2024, con 14.471 fallecimientos. Especialistas destacan la importancia de vigilar la presión arterial, la glucosa, el peso y la salud renal.
Las enfermedades isquémicas del corazón fueron la principal causa de muerte en Ecuador durante 2024, con 14.471 fallecimientos, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). La cifra corresponde a datos provisionales del Registro Estadístico de Defunciones Generales.
La salud del corazón está relacionada con el funcionamiento de otros órganos y sistemas del organismo. Factores como la hipertensión arterial, la diabetes, el sobrepeso, las alteraciones metabólicas y las enfermedades renales pueden aumentar el riesgo cardiovascular y avanzar durante años sin presentar síntomas evidentes.
Por esta razón, organizaciones médicas han impulsado una visión integral de la salud cardiovascular, renal y metabólica. En 2026, nuevas iniciativas han puesto énfasis en identificar de manera temprana factores de riesgo que pueden afectar simultáneamente al corazón y los riñones.
Factores de riesgo frecuentes en Ecuador
Los datos disponibles muestran la presencia de varios de estos factores en la población ecuatoriana. La encuesta STEPS 2018, realizada para vigilar los factores de riesgo de enfermedades no transmisibles, encontró que el 19,8% de los adultos de 18 a 69 años tenía hipertensión arterial. Además, el 45,2% de las personas con hipertensión no conocía su diagnóstico.
La misma encuesta identificó que el 63,6% de los adultos tenía sobrepeso u obesidad, mientras que el 25,7% presentaba obesidad. También registró que el 34,7% tenía colesterol total elevado.
A esto se suma la diabetes. La Federación Internacional de Diabetes señala que alrededor de 550.000 adultos viven con diabetes en Ecuador, de acuerdo con información difundida por la propia organización.
Estos datos muestran la importancia de controlar factores que pueden aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares y renales, especialmente en personas con hipertensión arterial o diabetes tipo 2.
Una señal que puede pasar desapercibida
En este contexto, Boehringer Ingelheim amplió globalmente la misión Detect the SOS, una iniciativa que busca aumentar la conciencia sobre la relación entre la salud cardiovascular y renal y promover la realización de pruebas que permitan identificar riesgos de manera temprana.
Uno de los principales focos de esta iniciativa es la albuminuria, es decir, la presencia de albúmina en la orina. Cuando los riñones comienzan a presentar alteraciones, esta proteína puede aparecer en la orina y convertirse en una señal que requiere evaluación médica.
La detección puede realizarse mediante una prueba de orina denominada relación albúmina-creatinina (RAC o uACR, por sus siglas en inglés). Esta evaluación es especialmente relevante para personas con diabetes tipo 2, hipertensión arterial o ambas condiciones.
Según Boehringer Ingelheim, aunque se trata de una prueba sencilla y recomendada en guías clínicas, continúa siendo poco utilizada entre las personas con riesgo de enfermedad renal crónica.
“Durante mucho tiempo hemos abordado la salud cardiovascular, renal y metabólica como si fueran temas independientes. Hoy sabemos que existe una relación estrecha entre ellas y que factores como la hipertensión, la diabetes o las alteraciones metabólicas pueden aumentar el riesgo y afectar más de un sistema al mismo tiempo”, explica la Dra. Rosa María Ramírez, MSL & Medical Advisor CRM de Boehringer Ingelheim Ecuador.
La especialista agrega que identificar cambios que pueden pasar inadvertidos, como la presencia de albúmina en la orina, permite contar con más información sobre el estado de salud y tomar decisiones de manera temprana junto con un profesional.
La prevención comienza antes de los síntomas
Para las personas, este enfoque implica prestar atención a factores que pueden modificarse o controlarse. Medir periódicamente la presión arterial, conocer los niveles de glucosa y colesterol, mantener un peso saludable y realizar las evaluaciones recomendadas por los profesionales de la salud son algunas de las medidas que pueden contribuir a identificar cambios oportunamente.
“La prevención empieza por conocer cómo está nuestro organismo. Una alteración en la presión, la glucosa o la función renal puede ser una señal para prestar atención y conversar con un profesional de la salud”, añade la Dra. Ramírez.
El cuidado cardiovascular no comienza cuando aparecen los síntomas. La identificación de factores de riesgo y los controles médicos periódicos pueden ayudar a detectar señales que pasan desapercibidas y favorecer una atención más oportuna.







